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LA RED ROA
La irregularidad del terreno de las islas no permitía que el radar cubriera ciertas regiones de las islas, por esto fue necesario instalar en el perímetro observadores. La red de observadores aéreos (ROA) varios de ellos fueron radio-aficionados civiles que se presentaron como voluntarios.Para 1982, el Comando de Defensa Aérea mantenía activado un mecanismo perfectamente ajustado de convocatoria de radioaficionados. Por esa causa, cuando le fue solicitado por el Sector de Defensa Malvinas, en pocos días movilizó y trasladó a los radioaficionados Eran repartidos en puestos de observación en el perímetro de las islas. Con fusiles, radio y provisiones. no podían hacer fuego, por los vientos y para no ser descubiertos.A cada puesto de observación se destinó, más que nada como apoyo moral, un soldado de seguridad.
Tenían que dar alerta de ataques aéreos como armar disparos de artillería. Estos radio-aficionados civiles voluntarios se encargaban de localizar emisiones radiales y descifrarlas.
). Pasaron días aislados en zonas que el radar no cubría con la misión de alertar enseguida los ataques. Ademas, dependían directamente del Centro de Información y Control (CIC)
MAS INFORMACIÓN
En este vídeo se puede apreciar el actuar de la ROA en un ataque aéreo
HALCONES EN MALVINAS (CAPITULO XXII ¨EL HIENA¨)
El capítulo XXII del libro "Halcones de Malvinas" comienza relatando la situación de los pilotos argentinos en el aeródromo de Port Stanley, quienes se encontraban en un estado de ánimo bastante bajo después de varios días de combate intenso. A pesar de ello, el general Menéndez ordenó a los pilotos que retomasen las operaciones aéreas para intentar detener el avance británico en la isla.
El relato se centra en la misión que llevaron a cabo los pilotos el 1 de junio de 1982, en la que un grupo de aviones argentinos despegó para interceptar a los Harrier británicos que se acercaban a la cabeza de playa de San Carlos. La misión estaba liderada por el comandante Gustavo Aguirre y contaba con la participación de otros pilotos experimentados como Carlos Perona y Rubén Héctor Marquez.
Los aviones argentinos se encontraron con una intensa defensa antiaérea por parte de los británicos, lo que dificultó su tarea de interceptar a los Harrier. Además, los pilotos argentinos se vieron sorprendidos por la habilidad de los pilotos británicos, quienes lograron evadir los ataques de los Mirage argentinos.
Finalmente, después de varios minutos de combate, los argentinos decidieron retirarse debido a la falta de munición y combustible, dejando a los británicos con el control de los cielos sobre San Carlos. A pesar de la derrota, los pilotos argentinos demostraron valentía y coraje en una situación extremadamente difícil y peligrosa.
El capítulo concluye con la reflexión de algunos de los pilotos argentinos sobre la guerra y sus consecuencias, y cómo a pesar de su experiencia en combate, no estaban preparados para afrontar las secuelas emocionales y psicológicas que la guerra les dejaría en el futuro.
Fuente: Carballo, Pablo.
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